Francesca Caccini (1587-h. 1641) fue una compositora, cantante, laudista, poeta y profesora de música italiana del primer Barroco. Hija del compositor Giulio Caccini, fue una de las figuras musicales más destacadas de la corte de los Médici en Florencia y su obra La liberazione di Ruggiero dall’isola d’Alcina (1625) está considerada la ópera más antigua conservada compuesta por una mujer.
Formación y primeros años
Francesca Caccini nació el 18 de septiembre de 1587 en Florencia. Recibió una educación humanística muy completa (latín, algo de griego, lenguas modernas, literatura y matemáticas), además de una temprana formación musical de la mano de su padre, Giulio Caccini, uno de los creadores del nuevo estilo monódico florentino. Desde niña actuó junto a su familia —su madrastra, su medio hermano Pompeo y su hermana Settimia— en un conjunto conocido por los contemporáneos como le donne di Giulio Romano. Los apodó «La Cecchina», sobrenombre cariñoso que le dieron los florentinos.
La compositora de la corte de los Médici
Caccini sirvió a la corte de los Médici como profesora, cantante de cámara, repetidora y compositora de música tanto de cámara como escénica hasta 1627, y de nuevo desde 1634. Hacia 1614 era la música mejor pagada de la corte, en buena parte porque su virtuosismo encarnaba el ideal de excelencia femenina promovido por la regente de facto de Toscana, la gran duquesa Cristina de Lorena.
En 1618 publicó Il primo libro delle musiche, una colección de treinta y seis canciones a una y dos voces con bajo continuo, dividida en una parte «spirituale» de textos sagrados y otra «temporale» de textos profanos. Es su obra conservada más importante y un compendio del estilo florentino de su tiempo, que abarca desde lamentos armónicamente audaces hasta piezas ligeras y humorísticas sobre el amor. Buena parte de la poesía de sus canciones fue escrita por ella misma.
La liberazione di Ruggiero
En el invierno de 1625, Caccini compuso toda la música de La liberazione di Ruggiero dall’isola d’Alcina, una «comedia-ballet» de unos 75 minutos representada en Florencia con motivo de la visita del príncipe heredero de Polonia, Ladislao Segismundo (el futuro Vladislao IV). La obra combina la parodia ingeniosa de las escenas y personajes de la ópera temprana con momentos de gran intensidad emocional, y demuestra su dominio de los recursos músico-teatrales de la época. Gustó tanto al príncipe que hizo que se representara en Varsovia en 1628. Hoy se considera la ópera más antigua conservada escrita por una mujer, si bien los libretos fueron obra de contemporáneos como Michelangelo Buonarroti el Joven y Andrea Salvadori.
Estilo y legado
El estilo de Caccini se ha comparado con el de Monteverdi y Jacopo Peri, y contribuyó al desarrollo del nuevo lenguaje barroco. Cuidó con enorme atención la notación de su música, especialmente la colocación rítmica de las sílabas y los largos y fluidos melismas vocales. Más que en el contrapunto, su fuerza expresiva reside en la armonía y en la sorpresa armónica dramática.
Escribió música para al menos seis obras escénicas, casi todas perdidas salvo La liberazione di Ruggiero y algunos fragmentos recogidos en el libro de 1618. Dejó de servir a los Médici el 8 de mayo de 1641 y a partir de ahí desaparece del registro documental; se cree que murió entre 1641 y 1645. Su figura ha sido recuperada en las últimas décadas como una de las grandes pioneras de la música compuesta por mujeres.